Bárbara
Apenas una milésima de momento antes de que la habitación se haya iluminado de súbito para volverse a oscurecer, una masa caliente ha cruzado el firmamento ajena a la tristeza infantilmente humana de la niña. La energía calórica en esa masa de vapor celeste alcanza temperaturas inconmensurables. Por suerte el fenómeno ha sucedido muchos pisos…