Cartografía.

Brillaba el sol y eso hacía aún más dificil el día de invierno. Los dos, antiguos camaradas, habían establecido la fecha tiempo atrás; el segundo domingo de enero volverían al lugar en el que había empezado la lucha.

La casa era grande y, aunque ahora estaba deshabitada, allí habían visto nacer el sindicato. Recordaban como lo habían organizado todo.

Tenian previsto crear cuatro comandos, pero decidieron finalmente añadir uno más. Solo asi podrían estar seguros de que abarcarian toda la ciudad. Lo previsto era que cada grupo se desplazara, por sus medios y con el mayor sigilio, a un extremo de la ciudad. Una vez alli depositarian las octavillas en los lugares mas insospechados y pegarían los carteles en los mas visibles.

Cuando amaneciera la consigna se habria extendido como el viento y solo quedaba esperar a la reacción del pueblo.

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